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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 22 de junio de 2009

Los ojos bien abiertos




Todavía no he ido a la piscina.
El calor logra que imagine y flote en el vaivén del agua.
Sueño en azul, tumbado en mi toalla,
el pecho respirando pausadamente la luz de la mañana.
Hablan entre sí los sauces
de los mil vientos del pasado invierno.
El agua ahí, al alcance
de mi sed, de mi cuerpo.
Nos miramos. Soy un poco más viejo, es cierto,
pero el deseo es mayor y más sencilla mi vida.
Lo sueño. Quisiera estar allí,
dejándome caer en el agua, en una zambullida
pletórica de amor y de recuerdos.
Y más tarde bucear por dentro de las cosas.
Los ojos bien abiertos, directos
a contemplar la transparencia.
Dios, ¡qué ganas tengo de mirarte
en cada uno de tus prodigios y destellos!
Acompasadamente sentir tu anhelo
en el líquido rumor de lo bello.
Y mientras tanto acariciar la piel morena de los cuerpos,
el hermoso talle
de la luz
y todas esas gotas que se desprenden del tiempo.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Frutales
cargados.
Dorados
trigales…

Cristales
ahumados.
Quemados
jarales…

Umbría
sequía,
solano…

Paleta
completa:
verano.

M Machado

Anónimo dijo...

No es una desgracia abrir los ojos
ni tener despiertos los deseos
y estar triste y solo y pensando.

Y no ser de aquellos que consiguieron
su placer a ciegas para cegarse;
su televisión después del cine,
sus bailes, su ruido, sus limonadas;
pero que a la medianoche se sientan,
pesados de sueño, densos, bestiales,
y gritan y luchan sobresaltados
para desterrar su pesadilla.

Bienaventurados los que padecen
la nostalgia, el miedo de estar a solas,
la necesidad del amor; los hombres,
las mujeres tiernas de ojos amargos;
los que en su comida han recibido
lo gordo del caldo del sufrimiento.

Porque de ellos es la desesperanza,
el insomnio, el llanto seco, las rejas
de todas las cárceles, el hambre,
y la fuerza lírica y el impulso
para desquiciar la desventura.

Rubén Bonifaz Nuño

Anónimo dijo...

Mirar es poseer:
todo es tuyo si miras,
aunque el ciego te vea
con las manos vacías.

Eloy Sánchez Rosillo

Anónimo dijo...

Mejor tal vez sería no recordar de nuevo
los días que pasaron como caricias crueles
por tu piel y mis manos.
En la luz del deseo brillaron nuestros cuerpos
y juntos escuchamos la voz ancha del mar.
Las heridas fragantes de aquel tiempo persisten
como antiguos dolores recientes en mi carne.
Yo no quiero escuchar el lenguaje marchito
de las cosas que ardieron.
Pero sé que es inútil. No es posible
recurrir a un presente hecho de soledad
para olvidar el canto de un verano, unos brazos,
para dejar temblando en el camino
el fuego que aún enciende sin querer mis palabras.

E Sánchez Rosillo

Anónimo dijo...

Ahora, juntos, vivimos la hermosura
de esta tarde de junio,
el fulgor de las horas en que nos entregamos
al conocimiento de la verdad del amor,
a la gran llamarada del encuentro.
Ahora sabemos que toda la alegría
cabe en el mundo breve de esta habitación,
en el espacio ardiente de este lecho.
La luz cansada del atardecer
dibuja sobre el tiempo islas doradas.
En un rincón del cuarto
brilla la enredadera de la música.
Un viento súbito sacude nuestros cuerpos.
y lo olvidamos todo.
Después regresan las miradas lentas,
los gestos satisfechos, las sonrisas.
Y luego contemplamos en silencio
con qué dulzura va cayendo la noche
sobre la indiferente ciudad que nos rodea.

E S R

Anónimo dijo...

Qué extraña la belleza. Cuántas veces
a un tiempo nos alegra y nos aflige;
su luz te da en los ojos y te salva
pero en el pecho canta la elegía.

E S R

Anónimo dijo...

"El agua ahí, al alcance
de mi sed, de mi cuerpo"

Muerto de sed, soñando el agua.
Y el agua siempre ahí,siempre esperando, atrayendo, invitando al amor, al despertar,a dejarse envolver, a la zambullida.

Anónimo dijo...

¡Los ojos bien abiertos!, que no se escape ni un destello de belleza.

Anónimo dijo...

¡Cómo me gusta! Y cada vez más.

Anónimo dijo...

Tengo una piscina enorme para mí solo. Y está llena de Dios. Es el Cielo.

Anónimo dijo...

Señores de Anagrama, editen las poesías de Guillermo Urbizu, hagan gala de su sagacidad antes de que se les adelanten otros.

Anónimo dijo...

La piscina enorme para ti solo espero que se llene como una taza de caracoles , que a Dios le gustan las multitudes,¿ por qué crees sino que no te hizo a ti solito?.

Anónimo dijo...

Es un poema de amor delicioso. El agua fresca que moja los cuerpos, el alma y su Dios, la sed de belleza...