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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 23 de junio de 2009

El viaje de mi vida



El viaje ideal de mi vida comenzó un día de invierno, ya de noche, en un bar del centro. Hace de aquello veintidós años. Tenía un tipo estupendo. Me apoyé en la barra para enamorarme despacio, para beberme a sorbos su aliento. Hablé poco. ¿Qué iba a decir yo de interés? Lo que importaba era mirarla. Y allí estaba. Había comenzado el viaje. Y tomé asiento en primera fila. Han sucedido muchas cosas desde entonces, pero yo apenas me he movido de allí, apoyado en la barra, el vaso en la mano y los ojos en ella. Sigo al detalle cada uno de sus movimientos, y cuando se acerca lo bastante le digo que no se vaya, que la invito a tomar lo que quiera, lo que sea. De aperitivo quizá un beso y como plato fuerte el alma. Pero no se está quieta, no para. Quiere verlo todo y yo sólo quiero verla a ella. Lo demás ¿qué es, qué vale? Va y viene, sale, entra... Y me llama, y yo corro y voy, para estar más cerca. Más todavía. Y me asomo a su cuello o a su cintura como si fuera el primer día de nuestro viaje. Como si fuera el primer instante, nada más verla.

30 comentarios:

Anónimo dijo...

Caigo desmayada a sus pies. ¿Pero que es esta belleza de palabras y sentimientos?

Anónimo dijo...

Superior.

Anónimo dijo...

Esto es poesía de alta gama, una joya exquisita que uno se encuentra de repente y no acaba de creérselo.

Anónimo dijo...

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

Jorge Luis Borges

Anónimo dijo...

No solo el hoy fragante de tus ojos amo
sino a la niña oculta que allá dentro
mira la vastedad del mundo con redondo azoro,
y amo a la extraña gris que me recuerda
en un rincón del tiempo que el invierno ampara.
La multitud de ti, la fuga de tus horas,
amo tus mil imágenes en vuelo
como un bando de pájaros salvajes.
No solo tu domingo breve de delicias
sino también un viernes trágico, quien sabe,
y un sábado de triunfos y de glorias
que no veré yo nunca, pero alabo.
Niña y muchacha y joven ya mujer, tú todas,
colman mi corazón, y en paz las amo.
Eliseo de Diego

Anónimo dijo...

Mi táctica es
mirarte,
aprender como sos,
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte,
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo,
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
M B

Anónimo dijo...

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, !que espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

!De que callada manera
se me adentra usted sonriendo
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Nicolás Guillén

Anónimo dijo...

El sentido del tiempo se me aclara
desde que te ha dejado y me has traído,
y el espacio también tiene sentido
desde que con sus lenguas nos separa.
El uno tiene ahora canto y cara
porque vive de habernos dividido,
y el otro no sería conocido
si no nos escondiera y alejara.
Desde que somos de la lejanía,
el espacio, que apenas existía,
existe por habernos separado.
Y el tiempo que discurre hacia la muerte
no existe por el tiempo que ha pasado
sino por el que falta para verte.

Francisco Luis Bernárdez

Anónimo dijo...

Tus ojos
vinieron a mirarme
en esta hora
oscura y áspera.
Yo me creía sola
pero estabas aquí.
El amor
le arrancó tu mirada
a la muerte.

Maruja Vieira

Anónimo dijo...

Y de lo que me alegro,
es de que esta labor tan empezada,
este trajín humano de quererte,
no lo voy a acabar en esta vida;
nunca terminaré de amarte.
Guardo para el final las dos puntadas,
te-quiero, he de coser cuando me muera,
e iré donde me lleven tan tranquila,
me sentaré a la sombra con tus manos,
y seguiré bordándote lo mismo.
El asombro de Dios seré, su orgullo,
de verme tan constante en mi trabajo.

Gloria Fuertes

Anónimo dijo...

Déjame acariciarte lentamente
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial de tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.

Gerardo Diego

Anónimo dijo...

Memorable, me he quedado muy impactado por el corazón y la fuerza de lo escrito. Emociona usted a cualquiera. CRISTIAN.

Anónimo dijo...

Yo naci como nacio la brisa,a la orilla del mar
amigo del sol y de la lluvia, aprendi a volar
Como lo hace el viento
Es asi como quiero vivir
Como lo hace el viento
El viento que se mueve
entre la gente en libertad
Yo no he nacido para losa de marmol
ni para un muerto guardar
La tierra tan solo atrapa al arbol
y yo voy de puerto en puerto, aprendi a soñar
Como lo hace el viento
Es asi como quiero vivir
Como lo hace el viento
El viento que se mueve
entre la gente en libertad
Abre muchacha tu puerta, mi amada
abre y dejame pasar
Nadie ha de saber nada.
que mañana he de marchar
Como lo hace el viento
Es asi como quiero vivir
Como lo hace el viento
El viento que se mueve
entre la gente en libertad
Y asi sin mirar atras, me vereis pasar
nada os dejo, nadie me espera
Puedo irme y retornar
Como lo hace el viento
Es asi como quiero vivir
Como lo hace el viento
El viento que se mueve
entre la gente en libertad

Traducción libre de una canción de Serrat

HH

Anónimo dijo...

Dame, dame la noche del desnudo
para hundir mi mejilla en ese valle,
para que el corazón no salte, y calle:
hazme entregado, reposado y mudo.

Dame, dame la aurora, rompe el nudo
con que ligué mis rosas a tu talle,
para que el corazón salte y estalle:
hazme violento, bullidor y rudo.

Dame, dame la siesta de tu boca,
dame la tarde de tu piel, tu pelo:
sé lecho, sé volcán, sé desvarío.

Que toda plenitud me sepa a poca,
como a la estrella es poco todo el cielo,
como la mar es poca para el río.

Antonio Carvajal

Anónimo dijo...

A veces se la encuentra
en mitad del camino de la vida
y ya todo está bien. No importa nada.
No importa el ruido, ni la ciudad, ni la máquina.
No te importa. La llevas de la mano,
compañera tan fiel como la muerte,
y así va con el tren como el paisaje,
en el aire de abril como la primavera,
como la mar junto a los pinos,
junto a la loma como está la palma,
o el chopo junto al río,
o aquellos arrayanes junto al agua.
No importa. Como todo lo que une
y completa. Junto a la sed el agua,
y al dolor el olvido. El fuego con la fragua,
la flor y la hoja verde,
y el mar azul y la espuma blanca.
La niña pequeñita
con el brazo de amor que la llevaba,
y el ciego con su perro lazarillo,
y el Tormes junto a Salamanca.
Lo uno con lo otro tan cerrado
que se completa la mitad que falta.
Y el cielo con la tierra.
Y el cuerpo con el alma.
Y tú, por fin, para decirlo pronto,
mi soledad, en Dios transfigurada.

Eugenio Florit

Anónimo dijo...

Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar,
noche tras día.

La Noche ama al Día, el claro
ama a la Oscura.
Qué amor tan perfecto y tan raro.
Tú mi ventura.

El Día a la Noche alza, besa
sólo un instante.
la Noche al Día -alba, promesa-
beso de amante.

Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar.
Mi alma, vacía.

Gerardo Diego

Anónimo dijo...

¿Dónde hay que apuntarse a un viaje semejante?

Anónimo dijo...

El enamoramiento en estado puro. ¡Qué difícil es saber decir estas cosas! ¡Que gusto leerlas y hacerlas mías! ¿Me deja?

Anónimo dijo...

Un poema de amor maravilloso.

Anónimo dijo...

"Quiere verlo todo y yo sólo quiero verla a ella". Sólo por ese verso -porque se trata de un verso- querría felicitarle. Transmite la condición femenina de inquietud, de querer estar en todo, y la del amante que en la amada lo tiene todo.

Anónimo dijo...

Usted borda este tipo de artículos. Tendría que escribir un libro sobre el amor humano.

Anónimo dijo...

No sé que decir, salvo que me hubiera gustado escribirlo a mí, o que lo escribieran para mí.
Paqui.

Anónimo dijo...

Mira que escribes bien zagal. Te sigo.

Anónimo dijo...

Estoy con otros comentarios: este es un poema sensacional.

Anónimo dijo...

En sueños te conocí,
y, del amor peregrino,
he adivinado el camino
para llegar hasta ti.
Tras de aquel sueño corrí
con el dulce y loco empeño
de ser tu esclavo y tu dueño…
Pero aún tú no me contaste
por qué camino llegaste
a penetrar en mi sueño

Anónimo dijo...

El deslumbramiento del amor, el conocimiento, el querer estar siempre con ella... El tiempo se esfuma, no tiene nada que ver con los enamorados.

Anónimo dijo...

Se lo he leído a mi mujercita y se ha puesto a llorar. Agradesido.

Anónimo dijo...

Le doy las gracias. Qué menos.

Anónimo dijo...

Lo acabo de leer y merece que le diga que es estupenda su forma de escribir sobre el amor.

Anónimo dijo...

El viaje ideal de mi vida comenzó hace 43 años, y mi enamorado es Dios, pues soy sacerdote.
Recen todos por las vocaciones.