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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 4 de junio de 2009

Descanso en Dios




Busco descanso y sólo
encuentro que me canso más
cuanto más me olvido del alma.
Quisiera no hacer nada
y respirar el mar muy despacio.
Sentado en la infinita arena
o en mi despacho
imaginar esa misma arena y el sonido
de Dios cuando llega a la playa
y se queda el alma callada, esperando.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias.

Anónimo dijo...

Me lo acabo de imprimir y lo he pegado en una de las primeras hojas de mi agenda. Paso demasiadas horas en mi despacho y quiero escuchar el sonido de Dios cuando venga.

Anónimo dijo...

Quiero felicitarle por sus poemas. Primero por escribirlos, pero tiene usted agallas para que todos podamos leer sus sentimientos más íntimos.

Anónimo dijo...

La he leído unas diez veces. Poesía, poesía.
Rocío.

Anónimo dijo...

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar en nada...!
Manuel Machado

Anónimo dijo...

Este largo martirio de la vida,
la fe tan viva y la esperanza muerta,
el alma desvelada y tan despierta
al dolor y al consuelo tan dormida;

esta perpetua ausencia y despedida, 5
entrar el mal, cerrar tras sí la puerta,
con diligencia y gana descubierta
de que el bien no halle entrada ni él salida;

ser los alivios más sangrientos lazos
y riendas libres de los desconciertos, 10
efecto son, Señor, de mis pecados,

de que me han de librar esos tus brazos
que para recibirme están abiertos
y para no castigarme están clavados.

Diego de Silva y Mendoza

Anónimo dijo...

Tengo muchas ganas de no hacer nada
de sentarme a esperar que pase el tiempo
que se deslice como el pensamiento
casi obsesivo de volver a casa.

Tengo muchas ganas que ya no exista
el intermediario de la distancia,
esa cruz que llevo desde mi infancia
y que persiste en ser protagonista

de mis horas, mis pasos y mis ansias.
Tengo muchas ganas de acompañarte,
escapar de la eterna vigilancia

de mis vanidades, a cualquier parte;
siempre saldré ganando, por ganancia
ya he ganado el derecho de adorarte.

Alberto Cortés

Anónimo dijo...

Yo busco también descanso. Demasiados problemas en mi vida. Miro esa playa y espero.

Anónimo dijo...

....
Sorda la voz, el sueño enarenado,
las pupilas, el alma, la garganta arañadas,
ronco, diré que hay en mi pecho, hincado,
un árbol que florece rosas ensangrentadas.
Respiro por la herida.
Por esta viva herida de mi muerte;
por esta mortal llaga de mi vida
que años y sueños y fracasos vierte.
Respiro por la herida este aire triste
empapado de humana pesadumbre.
Y un claro viento insiste
contra muros de tedio y de costumbre.
Pisando mi dolor, legiones de hombres pasan
ciegos, hacia esta misma hoguera mía.
¿Para siempre se salvan? ¿Para siempre
se abrasan?
Yo sólo sé que busco mi verdad día a día.
Leopoldo de Luis

Anónimo dijo...

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si Dios llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.

Anónimo dijo...

Gota pequeña, mi dolor.
La tiré al mar.
Al hondo mar.
Luego me dije: ¡A tu sabor
ya puedes navegar!
Más me perdió la poca fe…
La poca fe
de mi cantar.
Entre onda y cielo naufragué.
Y era un dolor inmenso el mar.

Dámaso Alonso

Anónimo dijo...

Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.

Pedro Salinas

Anónimo dijo...

Adauge nobis fidem, spem et charitatem.

Anónimo dijo...

"Porque es tarde, Dios mio,
porque anochece ya
y se nubla el camino;
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan sola
y quédate conmigo.

Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro,
y escudriñé curiosa
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.

Porque ardo en sed de Ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa;
bendice el pan y el vino.
¡Qué aprisa cae la tarde!
¡Quédate al fin conmigo!

Ernestina de Champourcin,

Anónimo dijo...

¿En quién descansar si no?