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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 5 de mayo de 2009

“Medjugorje”, de Jesús García


El cielo se está abriendo sobre la tierra continuamente desde 1981
Jakov Colo



Dos jóvenes periodistas. Se ponen en marcha. Es el año 2006. El director de su periódico les ha encomendado una misión un tanto misteriosa. Y ardua. Están ansiosos y con una gran curiosidad. Antes de partir recaban información aquí y allá, y hacen acopio de contactos. Tienen pocos datos. Algunas respuestas les desconciertan, otras aguzan todavía más sus ganas de estar sobre el terreno e investigar la situación. El tema es peliagudo y no quieren dejar cabos sueltos, o que les tachen de no ser objetivos. Son periodistas y deben informar con rigor y veracidad. De lo que ellos escriban -y de cómo lo escriban- depende la idea que se hagan otras muchas personas sobre algo que no es precisamente ninguna tontería. Son conscientes de su responsabilidad. Y, no sin nervios, emprenden el viaje.

Un viaje que tenía sus riesgos. Rafael Miner, el director del periódico semanal Alba, por fin se había decidido a dar el visto bueno a un reportaje que no dejaba de ser delicado. En la misma jerarquía de la Iglesia española no todos veían con buenos ojos -ni lo siguen viendo- lo que dicen que está sucediendo en Merjugorje, ese pequeño pueblo de Herzegovina, ahora desde luego ya no tan pequeño. Pero tampoco hacia falta irse a dicha jerarquía o moverse en las entretelas del estamento clerical. El hecho es que, como casi todo en la vida, había fervientes partidarios y escépticos no menos contundentes. De todas formas lo que más les llamó la atención es lo poco que se sabía en España sobre lo que allí sucedía. Algo que yo mismo me apresuro a corroborar. Ni siquiera en los ambientes más piadosos. – “¿Merjuqué?”.

¿Y qué es lo insólito de aquel lugar? ¿Qué hacía y hace de ese pueblo un acontecimiento singular, tan especial como para que millones de personas se gasten su dinero, se endeuden y acudan allí desde todos los rincones del mundo a rezar, o simplemente a esperar una caricia divina para una enfermedad o dolor o tristeza, o para dar algún sentido coherente a su vida? Pues nada menos que desde el 25 de junio de 1981 seis jóvenes -Mirjana, Marija, Ivanka, Vicka, Ivan y Jakov- comienzan a ver a la Virgen todos los días. Sí, han leído bien: la Virgen María, la Madre de Jesús de Nazareth. La Gospa (la Señora), como la llaman en su idioma croata. Los dos jóvenes periodistas no dan crédito a lo que ven y escuchan. Hay algo en el ambiente que les desarma y cautiva. Y comienzan a investigar, a realizar entrevistas, a imbuirse de todo lo que sucede. Pero llega un momento en que el reportaje es lo de menos, sin desdoro de su profesionalidad (bien palpable en lo que se publicó en Alba poco después). Es su propia vida la que está sobre el tapete. La necesidad de Dios. Porque eso es lo que ocurre en Medjugorje: el alma se siente profundamente necesitada de Dios. Sin componendas.

Jesús García (Madrid, 1977) era uno de los dos jóvenes periodistas. Su corazón sufrió un impacto de consideración. Llamémoslo conversión, o reconversión (como sucede de una manera o de otra a todos los que van allí). Fue cautivado por la alegría del amor de Dios -con expresión de C. S. Lewis- a través de la ternura de María. Aunque los dos jóvenes periodistas no se dieran cuenta por entonces, su viaje fue en realidad una peregrinación que no ha terminado todavía. Incluso Jesús considera que su libro Medjugorje (Libroslibres, 270 págs., 2009) es parte de esa peregrinación. Y escribe, con aguda clarividencia: “no hace falta ni querer ni saber rezar, ni creer que se deba saber, ni creer que se tenga que hacer. Lo mejor es dejar atrás prejuicios y olvidarse de que uno, en materia espiritual, se las sabe todas o más, o de que no se sabe ninguna. (…) No es necesario tener fe, ni cultura religiosa, ni interés por lo espiritual. Tan sólo hace falta ponerse en camino y dejarse llevar”.

Este libro llena una laguna, y ya nadie en España, o que se exprese en español, podrá aducir ignorancia sobre un hecho tan trascendental para la historia de la Humanidad. Es evidente que la Iglesia guarda prudencia. Es su deber. Pero también es un hecho que Medjugorje es un centro espiritual de primer orden y que Juan Pablo II así lo veía. Todo esto y mucho más está en este libro de Jesús García. Desde los inicios, pasando por los protagonistas, entrevistas, dictámenes, documentos, anécdotas, lágrimas, conversiones… Y el mensaje de la Gospa sobre la necesidad de cambiar, de orar, de dar testimonio cristiano; sirviéndonos de lo que el padre Jozo (párroco de Medjugorje cuando empezaron las apariciones) llama "las cinco piedras": oración, rosario, Eucaristía, lectura y meditación de la Biblia -"en la Biblia están todas las respuestas que buscáis"- , ayuno y confesión. Todo ello como camino de santidad en lo cotidiano. Abrazándonos a la realidad de cada día. El autor va narrando todo ello con una prosa límpida, sencilla y eficaz; escrito como un sagaz y magnífico reportaje espiritual, y por lo tanto humano. En fin, saber apreciar "lo extraordinario de lo ordinario". Por eso leer este libro puede resultar el comienzo de muchas cosas. Tal vez el inicio de la personal peregrinación para cualquier tipo de lector. Y lo escribo bien: para cualquiera. Aunque piense que estas páginas no tienen nada que ver con él.

Después de Lourdes y Fátima, Medjugorje es el "tercer gran movimiento" de la Misericordia divina para el hombre moderno. (Son muchos los que han preguntado mi nombre: Yo soy la Reina de la Paz). Forma un todo, una armonía que nos viene dada a través de la Madre de Dios: de María. Es consuelo y advertencia, es cariño y profecía. Un cable que nos echa el Cielo. Es refugio maternal, esperanza, llamada y toma de conciencia de la realidad sobrenatural que somos. ¿Y todo para qué? Para que haya paz en las almas y por lo tanto en el mundo. "Una paz interior, origen de toda paz, que no se produce ni se alcanza por medios humanos, porque viene sólo de Dios", escribe el autor del libro. Por más que nos empeñemos en lo contrario. O en la medianía y su consiguiente tibieza. El mensaje de Medjugorje no se puede ignorar por más tiempo.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya era hora de que alguien se ocupara de las apariciones de la Virgen en Medjugorje. Yo estuve allí y cambió mi vida. Era uno de esos católicos de fe dormida, de buen vivir y para nada preocupado por mi religión. Ahora soy el mismo, pero rezo todos los días, lucho por estar del lado de Dios. Vivo de su amor. Desde que volví soy feliz y sólo quiero que los demás también lo sean.
Gracias.

Anónimo dijo...

¡Menuda sorpresa me da esta mañana!
Lo compraré enseguida.

Anónimo dijo...

Estimado Guillermo,

me acaban de enviar el post de tu blog sobre Medjugorje.

Gracias de corazón, me ha gustado mucho.

Un saludo,

Jesús García.

Anónimo dijo...

En cuanto lo lea te digo, puede ser un hallazgo estupendo. Gracias Sr. Urbizu

Anónimo dijo...

¿Estaba de vacaciones la virgen durante la epoca de la guerra con Serbia?
250.000 muertos y dos millones y medio de refugiados.
Una limpieza étnica brutal.
Todo esto paso hace bien poco.
De hecho sigue siendo un pais inestable.
Mostar a 25 km. de Medjugorje fue símbolo de la guerra que enfrentó en los 90 a las comunidades musulmana, croata y serbio-bosnia,
en una guerra civil que cubrió de sangre y destrucción la mayor parte de los Balcanes.
Estando tan cerca la virgen, deberia haber hecho algo al respecto.

Anónimo dijo...

Gracias a la Virgen por este regalo. Gracias al autor. Gracias a usted. Buena manera de comenzar el mes de mayo.

Anónimo dijo...

Me ha costado encontrarlo, pero ya lo tengo en mis manos. ¡Qué maravilla! En cuanto coma me pongo a leerlo. No sabes lo que te lo agradezco.

Anónimo dijo...

Y yo que pensaba que salía hoy y por eso no lo pedí!

Lo espero con auténtica impaciencia. El reportaje de Alba prometía mucho

Anónimo dijo...

Gracias. Es todo lo que puedo decirte. A ti, al autor y a la editorial. Ya era hora de qu ehubiera un libro sobre Merjugorje en una editorial de prestigio.
Bravo.

LG dijo...

Guillermo, muchas gracias por tu blog. Me inspira y apunto los libros que recomiendas.
Por cierto, lo de "cautivado por la alegría", no era de Chesterton?

Anónimo dijo...

Estaba la dolorosa
junto al leño de la cruz
¡que alta palabra de luz!
qué manera tan graciosa
de enseñarnos la preciosa
lección de callar doliente.
Tronaba el cielo rugiente,
la tierra se estremecía.
Bramaba el agua... María
estaba, sencillamente.

Anónimo dijo...

Querido Dios, te agradezco por este día. Te agradezco por poder ver y oír
esta mañana. Soy bendito porque eres un Dios comprensivo y de perdón. Tú
has hecho tanto por mí y continúas bendiciéndome cada día.
Perdóname por todo lo que he hecho, dicho o pensado que no era agradable
para ti. Por favor mantenme seguro, alejado de todo peligro o daño.
Ayúdame a comenzar este día con una nueva actitud y mucha gratitud.
Déjame hacer lo mejor de cada día para aclarar mi mente y así poder oírte.
Por favor expande mi mente para que pueda aceptar todos tus designios. No
permitas que me lamente de las cosas las que no tengo ningún control.
Permíteme continuar viendo el pecado a través de tus ojos Señor, y que
pueda reconocer el mal.
Continúa bendiciéndome para que pueda bendecir a otras personas.
Mantenme fuerte que pueda ayudar al débil. Mantenme con los ánimos levantados para que pueda tener palabras de aliento para otros.
Ruego por los que se pierden y no pueden encontrar su camino.
Ruego por los que no te conocen íntimamente.
Ruego por los que borren este mensaje sin compartirlo con otros.
Ruego por los que no creen. Pero te agradezco porque yo creo. Creo que tú
cambias a la gente y cambias las cosas. Ruego que cada ojo que lea esto
sepa que no hay problema, batalla, circunstancia, o situación mayor que tu
Señor.
Ruego para que estas palabras sean recibidas en los corazones, que cada ojo
que las vea y cada boca que las pronuncie, las confiese dispuesto. Esta es mi oración.
En el nombre de Jesús, Amén.

Anónimo dijo...

Tantas veces me veo indigna y me veo incapaz de perseverar en el amor de Dios. Viene hacia mí la Madre de Dios y yo soy incapaz de comportarme como una buena cristiana. Siempre me excuso con recados. Los niños, hacer las comidas, descansar. Todo menos rezar. Me averguenzo de mí misma. Pero al leer este artículo he sentido renacer un poco de ilusión. He sentido la llamada de mi Madre. Ella me ayudará a querer de verdad a su Hijo. Soy un fiasco, no aguanto, me deprimo, u olvido. Madre mía ayúdame a ser mejor. Y me gustaría ir a Medjugorje si es lo que quieres. No tengo dinero para pagarlo pero ahorraré, te lo prometo. No sé cómo pero lo haré. Te pido por mi familia. Pero mejor, no te pido. Ya sabes dónde me aprietan los zapatos, mis puntos más débiles, y mi corazón tan frágil.
Te quiero.

Anónimo dijo...

Comprado está.

Anónimo dijo...

Voy por mitad del libro. La larga entrevista al padre Jozo es sublime. Para mí ha sido como un despertar. No se pueden decir las cosas del Cielo con más naturalidad y fe viva.

Este libro es una gozada sobrenatural. Gracias por hacérmelo saber.

Anónimo dijo...

¿Por qué hay tantos católicos, incluidos muchos sacerdotes y obispos, que no quieren oír hablar de Merjugorje? Yo no me lo explico. Ya sé que no es ningún dogma creer en la apariciones marianas, pero si uno ama a su Madre, me parece un poco extraño.
Leo en el libro que Juan Pablo II en una reunión privada con los obispos italianos les llegó a decir: "¿Qué más debería hacer la Virgen para que vosotros creyerais?". Me parece muy fuerte que un Papa tenga que decir eso. Muy muy fuerte. Y significativo.