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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 26 de agosto de 2009

Hallazgos



Entre las páginas de los libros se producen hallazgos inesperados. Recortes de un periódico de los años 30 con un artículo de Azorín, dibujos de mis hijos felicitándome por mi cumpleaños, una postal de principos del siglo XX, un calendario de 1977, algunos pétalos de flores que recogí en Segovia hace ya veinte años, un marcador de lectura donde Ana dibujó y coloreó un pavo real, una tarjeta de visita de Miguel de Unamuno, la hoja seca de un magnolio, una fotografía de Cristina (de fondo un diminuto óleo de Goya y un reloj francés del XIX), un autógrafo de Eugenio D'Ors... Son cosas que has ido guardando con íntima devoción. Pensabas que en un futura relectura o en una eventual consulta podrías volver a encontrarte de nuevo con esos objetos, como así ha sido. ¡Hay tantos más que no recuerdo! La sorpresa del reencuentro es importante, pero sobre todo me gusta rememorar las circunstancias de aquella lectura, de aquella fotografía, flor o escrito. Y sigo poniendo en las páginas de los libros que estoy leyendo esos signos. U otros distintos. Para seguirme la pista, para releer las pequeñas emociones de mi propia historia. Cada volumen de mi biblioteca esconde una confidencia.

5 comentarios:

Trenaluna dijo...

Cada día -o tal vez casi y entonces así habran más esperándome- leo tus escritos, me guardo un rinconcito de tiempo porque me agrada lo que respiro en tus palabras. Hoy pensé, ya que todavía para mí no es miércoles 26 de agosto y eso ya de suyo me dejó una sensación extraña, extraña pero agradable como siempre agradan los misterios, que eso no podía quedármelo, el hacértelo saber y el poder hacerlo era un lujo que no podía desperdiciar...

Anónimo dijo...

No hay que vivir en el pasado, vivamos de cara al futuro.

Anónimo dijo...

Me gustaría saber por qué, después de leer su artículo, me he puesto a pensar en bovinos, ovinos, caprinos, camélidos...rumiantes.

Anónimo dijo...

Cada libro leído es una parte de nuestro futuro, nos va conformando tal y como somos.

Después de leer su escrito de hoy yo me he puesto a pensar en todo lo que me va dando Dios segundo a segundo, día a día. Por todo debo y debemos darle gracias.

También por su blog, que es de lo mejorcito.

¿Ha leído LOS CEMENTERIOS CIVILES de José Jiménez Lozano? Se lo recomiendo. Formidable.

Pablo, un lector encandilado.

Anónimo dijo...

Con las cosas pasa como con las personas: muchas veces es difícil distinguir la ligera diferencia que hay entre no ser necesario y ser un estorbo. Claro, el matiz se hace aún más sutil cuando se trata de uno mismo y de sus cosas...vamos, que no me quiero dar cuenta, que me niego; es tan bonito creerse un poco útil. Eso es vanidad? Seguro, apunta otro.